“Yo no quiero agua, yo quiero bebida”

¿Te suena la frase? ¿La has bailado? Te aseguro que si, incluso si no te gusta el reggeaton. Muy pocas personas son lo suficientemente valientes como para ir en contra de una tendencia social predominante. No me creas el tipo más cojonudo del mundo por lo que acabo de decir, yo soy otro cobarde.

¿En que demonios pensamos cuando bailamos canciones de ese estilo? (Ni hablar si las cantamos o las ponemos en los altavoces del celular en público). Piensa por un momento en una canción de Death Metal … Si no fueras Metalero ¿Te pondrías en el medio de una fiesta a hacer headbanging? No, ¿verdad? Te da como pena, vergüenza ¿Entonces por qué no te da pena bailar/cantar/promover canciones que incitan al alcoholismo, la prostitución y la delincuencia?.

Yo no le veo el problema a que un montón de melenudos muevan la cabeza desenfrenadamente: es su forma de disfrutar la música y no dañan a nadie expresándolo. ¿Y que pasa si todo el mundo empieza a ser metalero? Nada relevante, seguramente habrán más melenudos en la calle. ¿Pero y que pasa si todo el mundo empieza a ser reggueatonero (es decir, tuki)?

La Programación Neuro-Lingüistica (PNL)

No me vengas con “Bah, éste si habla bolserías, eso no me afecta a mi / eso no existe”. La PNL existe, y afecta a todos los seres humanos.

La programación neuro-lingüística es un fenómeno (y en consecuencia, una ciencia que se encarga de estudiarlo) que permite relacionar la conducta del hombre con las cosas que dice. Es decir, nuestro comportamiento es reflejo de los que decimos, y viceversa. Además, partiendo de la premisa de que lo que decimos es producto de los escuchamos y pensamos, éstas dos últimas cosas, también alteran nuestro comportamiento.

Entendiendo ésto, podemos imaginarnos (y así es) que podemos alterar nuestra conducta a través de lo que pensamos, escuchamos y decimos. Ésto es lógico, y todos lo sabemos (pero alguien tiene que resaltar lo obvio).

Entonces, cuando escuchamos reggaeton, estamos aprendiendo lentamente a ser corruptos, deshonestos, adúlteros, prostitutas/os, violentos, inserte cualquier anti-valor acá . ¿Correcto?

¿No te convencí? Lee éste interesante proyecto de investigación.

Nuestros niños y la sociedad del futuro

“No seas aburrido/amargado, déjalo que se divierta”

He escuchado esto muchas veces, y debo confesar que me he hecho el indiferente. Eso está mal. Porque es una responsabilidad compartida la formación de las generaciones de relevo que serán la Venezuela del mañana.

¿Es la diversión un pretexto para que nuestros niños (en pleno proceso de aprendizaje) se conviertan en pseudo-malandritos? Podrás no darte cuenta al momento del terrible daño que le estás haciendo a la sociedad del futuro, pero a medida que crecen y van manifestando “malos hábitos” que “tú no le enseñaste” entonces te vas dando cuenta de lo que significa la programación neuro-lingüistica.

Además, ¿no te parece inapropiado? ¡POR FAVOR!

¿Y por qué no hacemos nada?

Estoy seguro que a más de uno le ha pasado por la mente lo inapropiado que es el Reggaeton, el futuro al que nos está llevando, y lo mala música que es, pero no ha hecho nada para cambiar esa realidad. ¿Que está pasando? Es como ir caminando despacito hacia un despeñadero y no hacer nada para evitar caer.

¿Por qué no te niegas a bailarlo? ¿Por qué no exiges que cambien la música? ¿Por qué no recoges firmas para hacer una Ley Anti-Reggeaton? (Más aún, ¿Porque el gobierno censura narco-novelas y no censura al reggeaton?) ¿POR QUÉ? Es tan fácil decir: ¡Quita esa mierda de música (cuando suena Mozart o Beethoven)! ¿Por qué no hacemos lo mismo con el reggeaton?

Bueno, analicemos las cosas por un momento:

El reggaeton comenzó como una lenta transición desde la llamada “changa” (al menos acá en Venezuela). Progresivamente, las letras comenzaron a ser más atrevidas, explícitas y violentas, hasta tal punto de que algunas narran cómo un hombre introduce su pene en la vagina de una mujer (y como a ésta última le encanta), otras celebran el hecho de que una pareja cometa adulterio, entre otras cosas. Esa transición paso por desapercibida y acá estamos, aceptando ese tipo de barbaridades públicas.

La adicción del venezolano por el “bochinche”, que siempre está asociado a la ingesta de alcohol, seguramente juega un papel fundamental en la aceptación de que nuestros hijos pequeños escuchen los gemidos de una mujer cuando está teniendo sexo, mientras las niñas le menean el trasero en los genitales de los niños. ¡Cuanta aberración! ¿Es nuestra cultura bochinchera una justificación?

Por favor, tomemos conciencia colectiva. No es posible que nuestra dejadez, conformismo, y falta de carácter, permitan que éste tipo de aberraciones sociales continúen.

¡Saboteo al Reggaetón!