Real o no, Paranormal Activity [2009] es una de esas películas que depende mucho de la persona que la ve para crear el efecto que crea. Muchos dicen que es un fiasco y que más bien les dio risa, mientras muchos otros como yo piensan que es la película más aterradora de todos los tiempos.

La película relata la historia de una pareja de jóvenes (Katie & Micah) que están tratando de librarse de una situación que los mantiene bajo un constante suspenso durante las noches. Katie ha tenido “episodios paranormales” a lo largo de su vida y Micah es un muchacho escéptico algo idiota al que le gustan los accesorios tecnológicos. Recurren a un especialista en casos paranormales, quien huye despavorido al darse cuenta de la presencia de la entidad maligna.

A partir de allí se desencadenan una serie de hechos crecientes en intensidad en el dormitorio de la pareja, en donde Micah ha instalado una cámara con visión nocturna para registrar todos los sucesos fantasmagóricos nocturnos. La Idiotez (nótese I mayúscula) de Micah, manifestada en el poco sentido de respeto hacia la entidad y en una sensación de que la situación es algo chistosa, hacen que los sucesos se radicalizen y la película termine de una forma bastante macabra.

Mi esposa (Maria Virginia) y yo no pudimos dormir. Al terminar la película, le echamos un ojo a Sarah (nuestra hija), buscamos una biblia, leímos el Salmo 23 y nos apurruñamos para tratar de cerrar los ojos. Misión Imposible.

Ante la paradoja que genera la película (¿amarla u odiarla?), te recomiendo que la veas. Es algo que todo el mundo debe ver antes de morirse.