La soberanía tecnológica es un camino intrincado. Entre los que extremistas y conservadores, ¿Qué camino debe seguirse?

La soberanía tecnológica es un concepto bastante novedoso. Novedoso no porque sea nuevo, sino porque tiene bastantes particularidades. Un estado es soberano tecnológicamente cuando está en completo control de toda su infraestructura tecnológica, y todos sabemos que en el ámbito de las tecnologías de la información, eso sólo se logra a través del Software 100% Libre de código ilegible (binarios, blobs, privativos, etc...).

Sin embargo, no se puede tener completo control del parque tecnológico, si existen periféricos o dispositivos inoperantes debido a que los drivers que le prestan soporte no tienen su código fuente público y abierto.

En Venezuela estamos caminando hacia la Soberanía Tecnológica, porque como leí por ahí, ciertamente la soberanía no se crea, se construye. En nuestro país se construye a través de Canaima GNU/Linux: una distribución 100% libre de Código Privativo o No Libre, que sin embargo te da la libertad de elegir instalar software privativo cuando la ausencia de éste impide la funcionalidad de algún componente del hardware.

Masificación

No se puede tener un estado (y más aún, un país) soberano, si tenemos Software 100% Libre, espectacular, bonito y atractivo, pero nadie lo usa porque no funciona. Eso es tan grave como que si no existiese Canaima GNU/Linux y todos usáramos Sistemas Operativos Privativos. La masificación es tan importante como la libertad, ya que es el paso de la teoría a la práctica. La declaración de la Soberanía mediante el uso de Software Libre sólo está plasmado en papeles, decretos, y leyes; en resumen, es una Soberanía Teórica. La Soberanía Real (esa que queremos, aplicada en la práctica), se logra cuando finalmente se logra tener el control de la tecnología en la mayoría (por no decir en la totalidad) del Parque tecnológico.

Lamentablemente, el mundo (capitalista) sigue estando lleno de empresas que acostumbran a privatizar el conocimiento, a pesar de ser el motor que potencia los avances de la sociedad.

El reto a largo plazo es ir transformando el mercado nacional de hardware para que dejen de incluir dispositivos con drivers no libres, y paulatinamente las personas dejen de tener hardware privativo que obligue a incluir software privativo en sistemas operativos libres.

La particularidad de la APN

La Administración Pública Nacional también tiene particularidades bastante interesantes. Al ser un cuerpo uniforme, consciente de su papel como impulsor del Conocimiento y las Tecnologías de Información Libres; además, con una capacidad política y económica bastante importantes, ha decidido establecer el uso obligatorio de Canaima GNU/Linux en todas sus estaciones de trabajo, sin la necesidad de instalar componentes privativos, tal cual establece la resolución 025 de la gaceta 39633 (imagen). Como cuerpo soberano de sus fuentes de abastecimiento, es capaz de ser bastante selectivo en los futuros contratos para compras de estaciones de trabajo, lo que le permite evitar comprar hardware que necesite software privativo para funcionar.

Contrastándolo con el venezolano de a pie, muy probablemente no tenga esa capacidad económica o logística para darse el lujo de comprar sólo hardware 100% compatible con software libre. La realidad es que el mercado sigue inundado de marcas privativas que no liberan el código fuente de sus drivers.

Al ciudadano de a pie no se le puede obligar a usar Software Libre (y mucho menos a la Empresa Privada). ¿Cómo hacemos para que la Soberanía Tecnológica los toque a ellos también?

Enamorando al usuario con Canaima

Estamos avanzando cada vez más en ese camino, existe una comunidad alrededor de Canaima, cada vez más comprometida con enamorar a la gente con Canaima GNU/Linux. Acá les dejo "pa' que se enamoren":

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